CLIMATIZACIONES INDUSTRIALES Y PARTICULARES

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Conductos

2.4 Conductos de aire.
Los conductos de aire son los elementos de una instalación de acondicionamiento de aire o climatización, a través de los cuales se distribuye o recircula el aire tratado entre el aparato acondicionador y los espacios acondicionados, o bien, en una de ventilación, se extrae el aire viciado de un espacio o se le pone aire nuevo desde el exterior. Para cumplir esta misión de forma práctica, los conductos deben dimensionarse dentro de ciertas limitaciones preestablecidas, relativas al espacio disponible, velocidad, nivel sonoro, pérdidas de carga, pérdidas o ganancias de calor y fugas.

El correcto dimensionamiento de la red de conductos y la adecuada disposición y selección de difusores en una instalación de climatización (distribución de aire) es fundamental, ya que si hacemos una buena evaluación de las cargas térmicas elegimos apropiadamente el sistema de climatización y su regulación, pero ejecutamos un incorrecto reparto del fluido que compensa las cargas de los espacios, no seremos capaces de mantener condiciones de confort. No solo es primordial «producir» la cantidad de aire necesario y en condiciones térmicas adecuadas, sino que también es fundamental enviarlo eficazmente los espacios que lo necesiten y distribuirlo correctamente en el interior de los mismos.

Los conductos de aire pueden ser rectangulares o circulares. Cualquier tipo de material empleado en la construcción de conductos debe tener la propiedad de no propagar el fuego, de no desprender gases tóxicos en caso de incendio y, además, ser capaz de resistir mecánicamente los esfuerzos producidos por su peso , las manipulaciones a que ha sido sometido y las vibraciones y erosiones debidas al paso del aire por su interior. En cuanto al tipo de material con el que están construidos, los conductos pueden ser:

2.4.1 Conductos de chapa
Son conductas realizados a partir de planchas de chapa metálica, mayormente de acero galvanizado, aunque también se construyen en acero inoxidable, cobre y aluminio. Generalmente son prefabricados que se conforman en diferentes formatos según el uso al que serán destinados. Hay conductos circulares, rectangulares e incluso ovales. Están normalizados en las normas europeas UNE-el 1505 a 1507 y UNE EN 12236 y 12237.

Los conductos circulares se fabrican en chapa lisa con bridas y con medidas de hasta unos 900 mm de diámetro. Es más común en las instalaciones, el tubo helicoidal fabricado a partir de fleje de chapa galvanizado, grapado en espiral y en módulos enchufables, que se fabrica en diámetros interiores desde 80 a 2.000 mm. Los conductos rectangulares son también muy usados ​​por su fácil adaptación a espacios de poca altura, como son los falsos techos.

2.4.2 Conductos de fibra de vidrio
Son conductas, la principal ventaja es que se fabrican en obra a partir de paneles rígidos de lana de vidrio de alta densidad, que deben cumplir la norma europea UNE-EN 13403 sobre productos aislantes térmicos para equipos en edificación e instalaciones industriales. Además de lo dicho, estos conductos ofrecen la ventaja de su ligereza, su comportamiento ante el fuego, sus excelentes características como absorbente y atenuador acústico y por supuesto la no necesidad de aislamiento extra, ya que la propia fibra de vidrio realiza esta función.

Su gran inconveniente es el estético. No son muy aptos para instalaciones vistas, pero son muy utilizados en instalaciones de climatización por falso techo o revestidos de escayola simulando vigas o elementos constructivos. En cuanto a los problemas sanitarios que, en ocasiones, se atribuyen a este tipo de conductas, se recuerda que la norma UNE mencionada exige que los materiales utilizados en su construcción deben estar clasificados como no cancerígenos, así como no facilitarán la proliferación microbiana.

2.4.3 Conductos flexibles
Los más usados ​​están formados por dos láminas de PVC o de aluminio con un aislante intermedio y un armazón de espiral de alambre de acero para mantener la sección circular. Sus características deben cumplir con la norma europea UNE-EN 13180. Se utilizan como tramos de conexión desde el conducto principal hasta los terminales o bocas de salida, con una longitud máxima, que se recomienda no superar 1,5 m, ya que presentan problemas de pérdida de carga y producción de ruidos.